Milagros

HÉROE DE GUERRA

La victoria estaba asegurada y el general Cipriano castro entraba triunfante en Caracas en 1899, para apoderarse de la presidencia de la República Federal de Venezuela. Llama entonces al héroe de la batalla para elevarlo al grado de coronel. El militar era un caballero colombiano, natural de Salazar, de alma aventurera y corazón generoso. Licenciado después de brillantes hechos de armas, regresa a su patria por vía marítima. A la altura de Puerto Cabello en el estado de Carabobo, se desencadena una terrible tempestad. El coronel saca entonces de su cartera una imagen de la virgen de Belén de la que nunca se había separado. Al resplandor de los rayos que desgarran el corazón de la noche, la muestra a la tripulación: "¡Quien tenga fe, crea en ella, que la invoquen para que se salven!" Dos marinos solamente contestaron, besando la imagen con profundo dolor y ciega confianza y la tiran en medio de las aguas. El buque no pudo maniobrar y se hundió en el abismo, todos perecieron; pero el coronel y los dos marinos que invocaron a la Virgen de Belén, inexplicablemente y milagrosamente aparecieron en la playa sanos y salvos. En testimonio de gratitud mandaron un barquito de oro como un exvoto para el santuario de Salazar.




RECUPERA LA VOZ


El termómetro indicaba fiebre de 40. Llovía torrencialmente en el Socorro, la antigua capital de Santander. Llamaban a la puerta con urgencia y la señora, que padecía un a peligrosa afección pulmonar, deja imprudente el lecho de enferma y corre descalza hasta la puerta. Una ráfaga de viento y agua le cae en la cara y pierde completamente la voz. Durante un año largo agotan los médicos todos los recursos de la ciencia; drogas, tratamientos, baños termales, todo resulta inútil. Alguien habla entonces de la virgen de Belén vereda en Salazar, que estaba realizando milagros asombrosos. No había carretera y eran trescientos kilómetros de caminos peligrosos, pero siente la enferma nacer en su alma una fe poderosa hasta que emprende un penoso y largo camino. A los pies de la Virgen comienza la novena.


 


Todos fueron testigos de su fervor y confianza. El ultimo día, aquella mujer que había perdido completamente la voz, sale del templo gritando de emoción y catando las alabanzas de María. Estaba milagrosamente curada.




EPIDEMIA


El contagio se propagaba amenazador como una maldición en la región de Salazar. Los cuerpos se cubrían de ulceras repugnantes, quemaba la fiebre, se apagaba la vida, la sangre se calcinaba en las arterias y moría el corazón. Un pánico indescriptible invadía la población. Por todas partes se mezclaban los lamentos de los enfermos, los ayes lastimeros de los moribundos, los gritos de los enterradores. Era la horrible epidemia de las viruelas lazarinas, sin hospital, sin médicos, sin drogas, sin vacunas ni sueros anticontagiosos. Al mismo tiempo la guerra civil de los mil días llegaba a su apogeo de crueldad, los hogares habían quedado diezmados sin padres, sin pan y ahora sin esperanza.


 


La población vuelve entonces su mirada suplicante a la reina protectora, La Virgen de Belén. Fue una rogativa publica conmovedora. Lagrimas, suplicas, promesas, gritos de dolor y de confianza, desolación y llanto sobre las calles muertas. Pero inmediatamente comenzó a ceder la epidemia y en pocos días reinó la salud en todos los hogares. Y cuenta la historia que entre tanto apareció una viruela en el rostro de u niño que se desvaneció con el tiempo.




EL INGLÉS EXPLORADOR



Un milagro contribuyó especialmente a ser famosa esta devoción y la llevaría mas allá de Colombia y de América. En 1765, un inglés explorador de tesoros, de paso por Salazar conoció a nuestra señora de Belén. Los ojazos divinos de la celestial Madona se le grabaron profundamente en su alma aventurera. Al cabo de los años regreso a Inglaterra, cuando en mitad del océano se desencadena espantosa tempestad: Bramaban las olas, montañas de agua se precipitan furiosas contra la nave, partiendo los mástiles y desgarrando las velas. El naufragio era seguro, la muerte, inevitable. En la locura de la angustia el ingles se acordó de los ojazos de la Madona de Salazar y con fe, con amor y confianza le grito hasta el cielo: Ojona de Salazar, Ojona de Salazar, sálvame.


 


Inmediatamente como por encanto paso el temporal: los torbellinos se adormecieron y en el regazo del océano se reflejan las estrellas y la nave salvada milagrosamente siguió su rumbo y arribó felizmente a Puerto de Inglaterra.


 


El ingles agradecido, por medio del arzobispo de Londres, mandó una preciosa corona de oro macizo, con cetro y una media luna para el niño, y desde entonces la llaman cariñosamente: Ojona Linda.




SALVADOS DE LAS AGUAS


Grita la madre desesperada desde la orilla. Corría amenazador el río y una niña de dos años que jugaba en la orilla acababa de caer a un remolino y era hundida y arrastrada por la corriente. Un hermanito se lanza a salvarla pero la fuerza del agua se lleva a los dos niños. Consumiéndolos en los remolinos y estrellándolos contra las rocas. La madre en medio de la desesperación invoca a la virgen de Belén, le suplica, le grita que salve a los hijos y cae desmayada. Los niños, unos doscientos metros mas abajo salen milagrosamente  a la orilla. En devota peregrinación llegó la buena mujer a pagar sus promesas y no se cansa de publicar por todas partes el milagro de La Virgen de Belén.




CANCER


Un cáncer horrible le invadía el pecho. Era una pobre mucha que vivía en una casita a la orilla de la carretera que va a Sardinata. En Cúcuta la habían examinado los mejores médicos: el cáncer era incurable. Los recursos económicos no alcanzaron para hospitalizarla y estaba esperando la muerte en medio de los dolores más terribles.


 


Un desconocido que ocasionalmente se acercó a la casa, escuchó los lamentos y le dijo: "hay en Salazar una curandera que todo lo puede.....es la Virgen de Belén". Inmediatamente nació una esperanza en las carnes moribundas de la enferma, le hizo una promesa y comenzó la novena y poco a poco fue cediendo el cáncer hasta quedar completamente curada. En compañía de sus familiares y su prometido fue a Salazar, descalza y de rodillas atravesó las calles, subió las gradas y entró al santuario, encendió lamparas y paso horas enteras frente al altar de la virgen, llorando y dándole gracias. Depositó enseguida en manos del sacerdote, todos sus ahorros para el santuario.




CURA INEXPLICABLE


El medico había diagnosticado un tumor en el estomago y urgía como única esperanza una operación inmediata.


 


L a señora pide al cirujano un plazo de nueve días y hace una fervorosa novena a la Virgen de Belén. Al terminarla se presenta al medico para determinar el día de la operación y contratar su puesto en el pensionado de la clínica. Al practicar el examen preparatorio, el medico desconcertado, encuentra que el tumor ha desaparecido de una manera científica inexplicable.




TERREMOTO


Eran las 9:35 minutos de la noche, de repente se estremece la naturaleza, rugen las montañas, se desploman las casas y un alarido cubre el espantoso desastre. Era el terremoto del ocho de Julio de 1950.


 


Corren las gentes enloquecidas de espanto y un grupo de hombres dominando el miedo y desafiando la muerte entran al santuario, en un instante sacan el pesadísimo dosel de la Virgen. Las muchedumbres se precipitan hasta el lienzo milagroso y le suplican a la virgen con gritos desgarradores "¡Virgencita, Sálvanos!", Todos se aprietan en el regazo materno.


 


El epicentro del terremoto estaba ubicado solo a cuatro leguas, sin embargo este pasó y Salazar quedó de pie. Se había salvado milagrosamente de la destrucción.