Aprobación Eclesiástica

La noticia de la aparición de la virgen de Belén se extendió por todas partes: volaba de boca en boca, de rancho en rancho, de montaña en montaña, de pueblo en pueblo y pasó los limites del virreinato de Nueva Granada.

 

Una severa y minuciosa investigación como consta en los archivos de la actual arquidiócesis venezolana, ordenó levantar una capilla en el centro de la encomienda, que era la villa de Salazar, y trasladar el lienzo milagroso para rendir culto publico.

 

Toda la feligresía resolvió llevar a catalina al centro de la parroquia y edificarle una casita, muy cerca del santuario, en donde pasó santamente los últimos días de su visa al cuidado de la Virgen María. Despues de su muerte el cuerpo de Catalina se conservó incorrupto, encerrado en una pequeña urna de madera y era costumbre mostrarlo los días sábados.

 

Con el tiempo la ciudad iba creciendo y el templo parroquial se hizo insuficiente para el inmenso concurso de fieles. La jerarquía eclesiástica resolvió convertirlo en santuario mariano y edificar un nuevo templo parroquial en el lugar donde estuvo edificada la primera capilla histórica.